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“Los criterios con los que el Buen Dios recluta no son los nuestros”

Jacques Doutaz

“Los criterios con los que el Buen Dios recluta no son los nuestros”

Jacques Doutaz fue ordenado diácono para el sacerdocio el 10 de diciembre de 2023 en la catedral de Friburgo. En la víspera de aquel compromiso, el futuro sacerdote compartió la intimidad de su camino con Dios.

“¿Por qué a mí y no a otra persona? No sé. Los criterios con los que el Buen Dios recluta no son los nuestros”, dice Jacques Doutaz. Ya cumplió 43 años, pues el futuro sacerdote tuvo otra vida antes del seminario. Ha experimentado una reconversión total y al leer su testimonio se comprende que su camino está siendo un signo de la fidelidad de Dios.

Después de una infancia en Avry-devant-Pont, un pintoresco pueblo suizo con vistas al lago Gruyère, Jacques Doutaz asistió a la escuela secundaria y a la universidad en Bulle. Un “primer momento muy fuerte” tuvo lugar a la edad de 15 años, cuando se tomó unos días de retiro en las montañas, en el Hospice du Simplon, con algunos miembros de la pastoral juvenil de su escuela de secundaria. “Fue el fin de semana de Pentecostés de 1995. Ocurrió algo trascendente, en el sentido literal de la palabra. No eran llamas, ni voces, ni visiones, sino una extraordinaria paz interior. Tenía fe, pero entonces la hice mía, surgió mi relación con Jesús de una manera personal”.

Entonces le surgió espontánea la interrogante de una posible vocación sacerdotal, pero la dejó ir y no profundizó en ello. No sabía qué hacer con eso, o cómo hablar de ello, reconoce.

Ingeniero Forestal

Después de cuatro años de universidad debía elegir una carrera y optó por el Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich para formarse en ciencias forestales. “Elegí el trabajo que más me gustaba, diciéndome a mí mismo: si no es mi camino, lo sabré un día u otro”. Todo fue bien, los estudios y luego la vida profesional que tomó forma. A Jacques le encantaba su trabajo. “Todo estaba rodando y pensé: ¿tal vez sobre interpreté esa llamada en Simplon? La vida de fe no cambió, continué conjugando mis compromisos parroquiales con una vida profesional ordinaria”.

Durante varios años Jacques Doutaz fue profesor de silvicultura en la escuela de guardabosques de Lyss (Bélgica). Luego, en 2016, se enteró de que había un puesto disponible como inspector forestal en Bulle. Era una oportunidad para regresar a su Gruyère natal. Se postuló y fue contratado. “Mi camino parecía completamente trazado. Asumí el cargo en el otoño de 2016”.

Cambio de rumbo en 2017

Pero apenas seis meses después se produjo el cambio de rumbo… “En la misa del Jueves Santo en la Abadía de Hauterive, a la que solía ir regularmente, tuve la misma experiencia que en Simplon, 22 años antes. Ocurrió durante la homilía… era esa misma paz interior y alegría”.

Al día siguiente, aunque puso resistencias, Jacques no podría escabullirse. “Francamente, no era muy oportuno. Tengo 37 años, me dije, acabo de iniciar una nueva etapa profesional. Hago un trabajo que disfruto. Humanamente no tiene mucho sentido. Pero al final, no tardé mucho en ceder”.

A finales de junio Jacques anunció a la familia su deseo de entrar al seminario, renunció a su trabajo y comenzó el año de discernimiento en septiembre. “Esta elección no fue precipitada. Disfruté de mi trabajo con los estudiantes y mis colegas, con quienes me mantuve en contacto. Estoy contento con esos años de vida profesional. Creo que también me permitirán aprender más sobre la vida de las personas. (…) Mi camino de fe es discreto. Nunca he sido una bandera flameando al viento para proclamarlo. Mi camino ha sido a través de lo que he vivido en las parroquias”.

Nadie reaccionó mal

Tomada la decisión regresó a los bancos de la Universidad de Friburgo para los estudios de teología que completó en 2023. Luego vino un año de prácticas pastorales en el decanato de Friburgo que culminan con la ordenación diaconal el 10 de diciembre y luego el sacerdocio en junio de 2024.

Una de las grandes inquietudes que Jacques tenía en este período era cómo reaccionaría su gente a esta decisión. Nadie reaccionó mal, sino que hubo más bien curiosidad, comenta. “Nuestra sociedad habla tan poco de asuntos espirituales que cuando tienes a alguien que está en contacto con ello, la discusión se abre con bastante facilidad. La gente con la que había estado durante años de repente se abrió a mí. En retrospectiva, aprendí mucho de esas discusiones. El hecho de tener que verbalizar mi enfoque también me permitió estar más claro conmigo mismo. Al responder a sus preguntas, yo respondía las mías”.

La cuestión del celibato

Jacques Doutez

El tema del celibato también estuvo presente desde el primer momento en aquellas conversaciones y recibió el auxilio del Espíritu Santo para saber cuál era su verdad a comunicar sobre este asunto… “A mis compañeros de clase que acababan de ser padres les respondí con gusto que formar una familia y criar hijos es ciertamente un salto mucho más grande hacia lo desconocido que el que doy cuando entro en el sacerdocio. Cuando me comprometo con el celibato en la ordenación, la pregunta será: ‘¿Estás listo para comprometerte con el celibato para significar el don de ti mismo?’ ¿No es esa la promesa que los cónyuges se hacen el uno al otro cuando se casan? Incluso tengo una ventaja porque sé que Dios siempre es fiel”, afirma sonriendo Jacques Doutaz.

Para este futuro sacerdote entender el celibato como una renuncia al matrimonio y a la vida conyugal es ir por el camino equivocado. “Ese no es el punto. Esto, básicamente, es para significar que el amor de Dios es lo suficientemente concreto como para unirnos, donarnos a Él. Destacamos en el mundo de hoy, por supuesto. Pero no se trata de llamar la atención sobre nosotros mismos. Cuando digo esto, no estoy diciendo que siempre vaya a ser fácil”.

El futuro de la Iglesia y de su ministerio, en Cristo

Jacques Doutaz no dibuja ningún tiro al cometa. No sabe cómo será la Iglesia dentro de 30 o 50 años. Tal vez las estructuras sean muy diferentes. Ahora bien, tiene claro que “entre la Iglesia de las Catacumbas y la Iglesia Imperial Triunfante no hay mucho en común, excepto el amor a Cristo. Mi única certeza proviene de mi relación con Cristo. Si no estoy arraigado en mi vida de oración, no funcionará, no importa cuáles sean las estructuras”.

En un momento en que la Iglesia está discutiendo la sinodalidad, para Jacques Doutaz el foco es la capacidad de escuchar. “Cuando se trata de abuso, creo que las víctimas necesitan conocer a personas que las escuchen antes de conocer a personas que hablen. Podría decirse que nuestra capacidad de escucharlos dice mucho acerca de nuestra capacidad de escuchar a Dios. Nuestro objetivo no es defender un hábito, una forma de funcionar, un decoro, o lo que sea, sino ponernos al servicio del prójimo. Cristo es maestro al hacerse siervo”.

Cuando se le pregunta por su posición respecto de luchar contra el clericalismo Jacques señala que ello no implica cuestionar la dignidad del sacerdocio y el sacramento del orden. “Por el sacramento del Orden, no estoy por encima de él. Es decir, se me ha encomendado una misión especial, la de dispensar los sacramentos. ¿Por qué a mí y no a otra persona? No sé. Los criterios con los que el Buen Dios recluta no son los nuestros. Mi único mérito es que respondí afirmativamente a este llamado”.

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