Las historias vocacionales son siempre crónicas de un protagonista sorprendido por el Amor y que, como en el caso que hoy relatamos, conocen mediaciones inesperadas capaces de alentar las decisiones más importantes de la vida.
Lisieux, 1897
30 de septiembre de 1897. En el antiguo convento carmelita de Lisieux (Normandía, Francia) una joven religiosa de 24 años exhala el último aliento, consumida por la tuberculosis. Había llegado a esa comunidad con 15 años como Francisca Teresa Martin; ahora sus hermanas de religión la despiden como Sor Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz.
Morir tan joven en un lugar de renuncias, donde los días transcurren ajenos al tiempo, de espaldas al mundo y de cara al Eterno Misterio de Dios era, para muchos, asegurar el olvido. Acababa de partir “una monja más” … si no fuera porque el Misterio divino había calado en esa joven y haría de ella un instrumento inesperado. Francisca Teresa ingresó al Carmelo para “salvar almas” y “orar por los sacerdotes”, como testimonia en su diario personal donde recoge también sus duras pruebas interiores, su fragilidad, su imbatible confianza en Dios. Publicado tras su muerte como Historia de un Alma, la religiosa hizo con él un aporte sustancial a la espiritualidad cristiana.
En 1927 el Papa Pío XI la canoniza, nombrándola además Patrona universal de las Misiones. No exageramos al afirmar que Santa Teresa del Niño Jesús es hoy una de las santas más “populares” en la Iglesia católica, siendo muy particular su impacto entre los sacerdotes por quienes ofreció su vida. Fray Michel-Joseph Paris es uno de ellos, y ahora quiso compartir con CNA su historia vocacional vinculada estrechamente a la santa de Lisieux.
Columbia (MD), 2000
Columbia, Maryland (EE.UU.), año 2000. Michel-Joseph Paris, el menor de siete hijos en una familia católica, es un adolescente problemático. Tiene 18 años y amistades con quienes va “realmente por mal camino”. Pero aquel año experimenta una conversión: siente la necesidad de rezar. “Empecé a pedirle ayuda a Dios y él me mostró de cierta manera que estaba respondiendo a mis oraciones a pesar de que yo era un desastre”, recuerda hoy, “y que me amaba a pesar de que estaba en una mala situación”.
Michel dejó de lado su banda de amigos y se volcó “a leer un poco la Biblia, los Evangelios; la palabra de Cristo me llegó al corazón y me hizo comprender que mi mayor problema era que no amaba, que era muy egoísta y estaba muy centrado en mí mismo”. ¿Qué hacer? Esas palabras del Señor “me revelaron que el amor es el único camino y que seguir a Jesús es la única manera de poder vivir realmente ese amor”.
Después de volver a la misa y a la confesión, en dos años Paris estaba considerando seriamente el sacerdocio. Pensó que, si Jesús lo había llenado de tanto amor y felicidad, “¿por qué no dedicar toda mi vida a esto?”.
Una amiga entra en escena
Un libro que lo ayudó en su proceso de discernimiento fue precisamente Historia de un alma. Leer aquella historia plasmada con tanta sinceridad en sus páginas, le dio la confianza de que “si Dios me llamaba a ser sacerdote, yo podía hacerlo”.
“Antes pensaba: «No hay forma de que pueda ser sacerdote» … y al leer a Santa Teresa pensé: «Vaya, aquí hay una chica que tiene tanta confianza en el poder de Dios en su vida y en lo que Él puede hacer por ella, a través de ella… ¿por qué yo no puedo tener esa confianza?»”, recordó Michel-Joseph, asegurando que “eso me abrió realmente a la posibilidad del sacerdocio. Por eso atribuyo gran parte de mi vocación a Santa Teresa”.
Paris decidió entrar en el seminario y, tras ocho años, fue ordenado sacerdote para la Arquidiócesis de Washington, D.C. Tres años después de su nombramiento, asistió a un retiro en un convento carmelita y se llevó consigo un libro sobre la espiritualidad carmelita. Fue allí donde “todo cambió en mí. Pensé: ‘Toda mi vida debería girar en torno a esto’”.

Dos años después de esa experiencia, Paris se convirtió en novicio carmelita y en 2022 hizo sus votos perpetuos como fraile carmelita descalzo de la Provincia del Inmaculado Corazón de María. Michel-Joseph cuenta cómo santa Teresa influyó en su discernimiento para convertirse en carmelita.
“Cada vez que visitaba un lugar o tenía un momento importante de discernimiento vocacional, allí estaba la imagen de Teresa. Teresa se hacía muy clara, muy presente, para mostrarme que ése era el camino correcto”, dijo.
“Ella puede enseñarnos cómo simplemente vivir una vida de amor”
Paris reflexionó sobre los sentimientos de insuficiencia que Santa Teresa experimentó en su vida cuando era joven, como una de las razones por las que tantos pueden identificarse con esta querida santa. “Esa sensación de insuficiencia, esa sensación de necesidad… Creo que esa experiencia es algo con lo que realmente podemos conectar con santa Teresa, y ella realmente puede enseñarnos cómo salir de nosotros mismos y simplemente vivir una vida de amor, independientemente de lo que sintamos que no se nos da bien o de lo que haya en nosotros que nos frene”, explicó.
Aconsejó que, cuando nos invadan momentos de duda, no “cedamos a la autocompasión”, sino que “convirtamos eso en confianza en Dios”.
Abajo el P. Michel-Joseph Paris en su faceta de comunicador, aborda este tópico relevante:
Fuente: CNA





