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El cantante de cabarets a quien Dios llamó a salvar almas, por largas horas, en un confesionario de Marsella

Zanotti

El cantante de cabarets a quien Dios llamó a salvar almas, por largas horas, en un confesionario de Marsella

Una parroquia de Marsella (Francia) que el obispo daba casi por perdida hoy mantiene sus cinco puertas abiertas de la mañana a la noche. Los frutos de la gracia son evidentes para la renovada comunidad…

El padre Michel-Marie Zanotti pasa la mayor parte del día confesando en la parroquia San Vicente de Paul (Marsella, Francia), situada en un barrio musulmán, donde menos del 1% de la población es católica. Durante estas largas horas en el confesionario, desgrana cuenta tras cuenta las Ave Marías rezando el rosario. Para él que las puertas del templo estén abiertas la mayor parte del día es un signo de acogida.

Abrir las puertas para llevar a todos a Cristo es el sentido de su ministerio… “La vida espiritual –añade– no se concibe sin la adoración del Santísimo Sacramento y sin un ardiente amor a María”.

En búsqueda de la vocación

Nacido el año 1959 en Niza, de padre descendiente de corsos y madre descendiente de rusos, Michel cuenta que desde niño sentía una doble llamada, tanto al sacerdocio como a la música; por ello al principio se dedicó al canto, aunque con el paso de los años su corazón no logró resistir la llamada de Dios.

En efecto, antes de ser sacerdote su vida transcurría especialmente por las noches, ya que era un cotizado cantante en cabarets de París y Montecarlo.

Luego, apoyado por amigos sacerdotes, realizó su discernimiento vocacional y estudios en diversas congregaciones. Un período junto a los dominicos, otro con los franciscanos y finalmente, fue ordenado sacerdote para la diócesis de Marsella a los 40 años.

Su primer destino sería la parroquia de San Vicente de Paúl, enclavada en un barrio con presencia mayoritaria de musulmanes. Cuando llegó, la parroquia permanecía cerrada durante la semana y la única misa dominical se celebraba en la cripta, a la que apenas acudían 50 personas.

De la mano de Cristo, transformando una parroquia

Vista de Marsella con la iglesia San Vicente de Paúl a la derecha

Como primera decisión optó por mantener abiertas las cinco puertas de la iglesia todo el día… “y así todo el mundo puede ver la belleza de la casa de Dios”, comenta. Miles de viandantes y turistas que frecuentan la zona se ven atraídos por estas puertas abiertas y con los sacerdotes visibles desde el exterior, celebrando la liturgia eucarística y reconciliando almas con Dios en el confesionario.

Como el padre Michel está siempre disponible para confesar, desde las 8 de la mañana ya hay gente esperándolo en la puerta para recibir este sacramento o pedirle consejo.

Pero su presencia no se limita al interior del templo, pues el párroco Michel es conocido en todo el barrio, también por los musulmanes. Desayuna en los cafés y habla con todo el mundo, sean o no cristianos. Su coherente testimonio ha facilitado el que hoy más de 700 personas acuden los domingos a Misa y 200 adultos se hayan bautizado desde su llegada.

Algunos parroquianos que se confiesan a menudo con el padre Michel confidencian que les recuerda al querido “Cura de Ars” en su ímpetu por la salvación de las almas.

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