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Dawid Gawenda, el sacerdote que apaga incendios del alma y en otras emergencias

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Dawid Gawenda, el sacerdote que apaga incendios del alma y en otras emergencias

El padre Dawid es un joven sacerdote que compagina sus servicios como sacerdote con los de bombero en la unidad de emergencias de su ciudad. Para él ser bombero es una oportunidad de testimoniar a Cristo a quienes se encuentran incluso alejados de la iglesia.

El padre Dawid Gawenda es sacerdote y también pertenece al Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chwałowice, Polonia. A diario lo encuentras sirviendo en el Santuario local de Santa Teresa del Niño Jesús, donde es el sacerdote Vicario; pero si está de turno, lo encontrarás junto a sus camaradas bomberos resolviendo cualquier emergencia de la comunidad.

Antes de ingresar al seminario, estudió construcción durante tres años, y también pensaba en cumplir su sueño de niño, siendo uno más del cuerpo de bomberos. Aunque Dios tenía otros planes para él.  “Cuando llegó el momento de elegir, seguí mi vocación y ya no sentí ningún dilema”, subraya el padre Dawid.

Luego, cuando tuvo la oportunidad de servir como bombero no lo dudó. La decisión estuvo influenciada además por un momento crítico que afrontó de improviso… “Conduciendo en mi auto, vi al departamento de bomberos ayudando a un motociclista que había tenido un accidente. Intentaban resucitar al hombre en ese momento. Siendo sacerdote, me detuve y fui a ungirlo. Más tarde supe que el hombre había muerto”.

El proceso para ser uno del equipo

Fue entonces que reflexionó y vio que como sacerdote/bombero podía servir también en lo espiritual a las personas; dando el sacramento de la unción, la absolución o brindando esperanza cuando la vida humana y la propiedad están en peligro.

Se sometió a un exigente curso de cinco semanas para prepararse como brigadista voluntario de bomberos. Recuerda padre Dawid las dos primeras semanas que incluyeron clases teóricas y donde debió “asimilar un extenso material sobre rescate técnico y principios de primeros auxilios. El curso incluía la física y la química del fuego. La parte teórica terminó con un examen”.

Después de aprobar ese examen, llegó el momento de llevar la teoría a la práctica real. “Hicimos varios rescates con todo el equipo. También aprendimos a controlar el estrés y las emociones. El resultado del curso fue determinante para que alguien pudiera o no incorporarse a las filas de los bomberos”, agrega.

Estar siempre disponible

Son 40 los bomberos de Rybnik-Chwałowice, incluidos los colegas ya retirados, conocidos como miembros honorarios. “Cuando hay una alarma todos recibimos notificaciones. En mi brigada somos seis, y según el orden de llegada a la compañía somos admitidos para entrar en acción. Quien primero llegue es quien primero presta servicio”, dice el sacerdote y luego recuerda: “Una vez tuve una situación muy impredecible, porque era poco antes de misa. Me llamaron para ayudar con una emergencia. Entonces, le pedí a uno de los sacerdotes jubilados que residen en la parroquia que me reemplazara. También me llamaron una vez por un incendio mientras estaba en la escuela donde enseño. La directora no estaba muy contenta, pero entendió esta situación única”, añade el padre Dawid con una sonrisa.

El Vicario de Santa Teresa del Niño Jesús dice que está agradecido con su párroco por entender esta fusión de servicios como sacerdote y bombero. “El padre Gregory es un gran apoyo y está interesado en el departamento de bomberos. A menudo me pregunta qué está pasando allí en la brigada y en qué operaciones de rescate he participado”, comenta.

Dar testimonio de Cristo

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El padre Dawid dice que servir como socorrista le permite estar cercano a las personas en situaciones de tremenda fragilidad y dar también allí testimonio de Cristo. “Somos los que la gente está esperando, somos su esperanza, los que salvan sus vidas y las de todo el mundo que les rodea”, destaca y añade…

“Estoy entre personas que tienen diferentes relaciones con Dios. Están quienes participan en la vida de la parroquia, pero también los que no tienen mucho que ver con la Iglesia. Trabajar en la brigada es para mí una forma de evangelizar. La idea es estar con aquellos que no están en la iglesia, mostrarles que un sacerdote es una persona normal, no una persona desligada de la realidad. Seguir la voz de Dios no significa en absoluto que debas renunciar a tus sueños, si están de acuerdo con su voluntad. Podemos hacer el bien en cualquier lugar y momento”, concluye este sacerdote-bombero.

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