Nuestra Propuesta

a) Invitar a niños, jóvenes, adultos, enfermos, familias, adultos mayores, sacerdotes, para que se integren a esta misión. A las personas que se comprometan se les pedirá que recen por él cada día durante todo el año, al final del cual podrán cambiar sacerdote o intención por la que se reza.

b) El sacerdote dirá qué quiere que se le pida a Dios en su nombre concretamente. La petición debe basarse en un anhelo o necesidad personal concreta que le ayude a él en su desinteresada labor de salvar almas. Ejemplo: “que sea un sacerdote santo”, “que sea un buen pastor de mi parroquia”, “que mi ministerio dé muchos frutos de conversión”, “para que pueda estudiar mucho este año”, “para que siempre quiera mucho al Señor”, “para que sepa discernir”, “para que tenga paciencia”, “que sea un buen instrumento para los jóvenes de la parroquia”, “que sea de gran ayuda a los fieles que confieso”, etc.

c) El sacerdote puede cambiar su petición si cambian sus necesidades o si lo que se ha pedido le es concedido.

d) Se rezará en forma personal o en familia o en comunidad, según conveniencia. Si se hace en familia, cada miembro de ella hará sus peticiones donde cada uno incluirá la petición por su sacerdote. Después, todos juntos rezarán con el corazón, con amor, por todo lo pedido. No olvidar pedir también por el Papa y agradecer todo aquello que el Señor nos concede.

e) Para que nuestros rezos sean más efectivos, el primer día le pediremos a la Virgen María que sea ella quien eleve siempre nuestras peticiones y oraciones a Dios.