Frutos de la Oración

1) La persona orante aprende a comunicarse con Dios diariamente. Dios le escucha y le habla en la oración.

2) La oración hace crecer nuestra relación con Dios. “La oración nos cambia el corazón y nos hace comprender mejor cómo es Dios” (Papa Francisco 3-04 -2014).

3) La oración da las fuerzas necesarias para continuar la labor de cada día.

4) Esta responsabilidad hará que el orante entienda que lo que está haciendo es importante. Un sacerdote cuenta con él y con sus oraciones, lo que le ayudará a rezar con más fervor.

5) El sacerdote contará con un gran apoyo espiritual. Una persona orante intercediendo perseverantemente ante Dios por sus necesidades. ¡Qué regalo!

6) Muchas de las cosas que pida serán concedidas, por lo que verá los milagros de la oración, por eso es importante pedir siempre cosas específicas.

7) Se refuerzan o se crean nuevos lazos de amistad con ese sacerdote, absolutamente beneficioso para todos; la persona, su familia, el sacerdote. Esta amistad permite a la persona contar con la cercanía de un ministro de Cristo en las encrucijadas que le presente la vida.